Hoy hace tres años que decidí, junto con tres amigos, comprar una mochila algo grande y un vuelo a la india, y precisamente hoy me he dado cuenta de que nunca llegué a hacer nada con todo aquel material, al menos nada rematado.
Este texto y estas fotografías pretenden explicar lo que más me impacto del país, lo que recuerdo hoy, 3 años después de esa preciosa experiencia.
Cuando alguien me pregunta sobre la india ten por seguro que mi respuesta va a ser: "es un país maravilloso, me encantó" pero inmediatamente después me acuerdo de nuestro primer día allí, me acuerdo de la aventura que fue llegar al hostel, me acuerdo de que nos intentaron estafar, me acuerdo de la cara de mis compañeros viendo a la gente tirada en la calle fumando opio (yo seguro que tenía la misma) y me acuerdo del alivio enorme que nos supuso llegar al hotel y de que no estuviera, como nos habían dicho aquellos estafadores : "Cerrado, como todo el centro de Delhi, por una huelga multitudinaria y conflictiva"
Claro que después de todo esto, el resto de los veintitantos días fueron rodados, Delhi, para nosotros, había supuesto una vacuna, dolió poquito, pero a partir de allí solo cabía disfrutar.
Esta de abajo fue mi primera foto en el país, en ella, de izquierda a derecha, Javi, Artai y Andrés.
Delhi Fort , New Delhi, India.
No sé en que estaría pensado cuando la disparé, pero viéndola ahora me parece muy representativa. En el centro los turistas, sin barba o con ella cuidada, con ropas occidentales, la guía en la mano y una sonrisa y mirada que variaban entre la ilusión, el miedo y el "bueno, pues aquí estamos". La foto es en el Delhi Fort, pero en vez de el susodicho fuerte los recién llegados turistas están rodeados de tiendas. Desde luego, era el primer día.
Inmediatamente después de recordar ese primer día se me vienen a la cabeza dos anécdotas increíbles, una ocurrió a las afueras de la ciudad de Jaipur, y la otra en Jodhpur.
Voy a empezar por Jaipur. Y es que lo primero que pienso cuando me acuerdo de Jaipur no es en su papel como capital del Rajastán, o en que es conocida como la ciudad Rosa de la india, no, que bah, lo primero que se me viene a la cabeza es la imagen de abajo.
Si me preguntáis su nombre no sabría responderos, pero lo que sí que sé es que me ha regalado una de las fotos y de las anécdotas más divertidas que tengo.
Lo conocí en medio de la selva, donde vivía, en los caminos que separan los diferentes templos de los monos que hay a las afueras de la ciudad. Me invitó a entrar en su casa (que podéis ver casi en su totalidad en la imagen), porque le había apuntado con la cámara (tenía la puerta abierta), una vez dentro me pidió probar la cámara y me invitó, junto con uno de los chicos de la primera foto, y otra chica con la que viajábamos en aquel momento, a un par de porros. Bueno, lo cierto es que no eran porros, eran pipas y la primera sí que era de "hierba", vimos como la hizo, pero la segunda en absoluto. Él no hablaba inglés y nosotros no hablábamos Indi, con lo que preguntarle que era lo que nos había dado (para cuando nos dimos cuenta de que no era "maría") fue toda una aventura, hasta que entendimos, por unos amigos suyos, que habían llegado más tarde, y que si que hablaban algo de inglés, que, efectivamente aquello no era hierba, era opio.
Y habíamos fumado un par de caladas, habíamos fumado un par de caladas de OPIO, madre mía, nos miramos, y "acojonoados perdidos", salimos de aquella choza y nos dispusimos a bajar desde la montaña a la ciudad.
Las vistas eran increíbles, me acuerdo de aquello, la ciudad no tenía fin y se integraba bastante bien con el horizonte, aunque, la verdad, no nos paramos mucho a admirarlas, estábamos mas preocupados de llegar pronto al hostel por si aquello que nos había dado, el que a partir de entonces sería conocido en nuestro grupo como "el rastafari, de las montañas", nos "subía" demasiado.
Y fue bajando de aquella montaña cuando ocurrió "lo bueno".
En india las deformaciones son, por religión, sagradas, es algo positivo tener una, quiere decir que estás señalado, así que puedes ver a muchos animales y personas con ellas. Pues bien, ya cuando estábamos muy cerca de la ciudad nos encontramos a una vaca con seis patas. Si, si, con seis patas, y os puedo asegurar que estaba allí, aunque no puedo negar que lo primero que pensé cuando la vi es que me había subido el opio seguro, (nunca lo había consumido en mi vida, y nunca lo volví a hacer), pero estaba, sin saber concretamente los efectos de aquella droga, convencida de que aquello no era real. Menos mal que dentro de nuestro grupo de viajeros había gente serena y le empezaron a sacar fotos así que, aliviada por no estar "flipando en colores", me quedé allí embobada mirándola. Se trataba de una vaca con una protuberancia de la que le salían 2 patas completamente inútiles. 
Después de la parada cogimos un Tuk - Tuk, hablaré de ellos más adelante, y nos fuimos directos al hostel, y allí hicimos algo que no repetiríamos en todo el viaje, pedimos pizza a domicilio y celebramos el cumpleaños de uno del grupo, fue un gran día.
Después de las pizzas
La otra aventura fue en Jodhpur.
El día empezó como un gran día soleado de verano, fuimos a la fortaleza de Mehrangarh que está situada en una colina a 125 metros sobre la ciudad. Disfrutamos la mañana y, aunque ciertas nubes empezaban a convertir el día azul en gris, el edificio era asombroso, muy grande, no muy bien cuidado, pero con una fachada que se mantenía imponente y rebosante de detalles.
Desde el fuerte se podía observar la ciudad, con su azul característico.
¿Ves esas nubes? ¿las de la fotografía de arriba?, pues eso era el preludio de lo que estaba por llegar. Poco después de sacar esa foto, empezó a llover y a tronar, el monzón estaba allí. Tronó tanto que uno de los rayos dio contra la fachada del fuerte y cayeron un par de piedras que casi les dan a otros visitantes. En cuento a la lluvia... bueno... llovía, y como llovía. Para que os hagáis una idea de lo que supone la lluvia en la ciudad os diré que lo habitual en Jodhpur es que llueva 31 días al año, en la temporada de monzones, en la que estábamos, pero lo normal es que llueva durante 30 minutos, pare, y todo el mundo sigue con su vida, pues aquella vez no fue así.
Empezó a llover y esperamos en el fuerte a que parase, esperamos 10 minutos, que rápidamente se convirtieron en 20, luego en 30 y finalmente en algo mas de una hora, y seguía sin parar.
Por aquel entonces viajábamos los 4 gallegos originales (Javi, Artai, Andrés y yo) y nos habíamos juntado con dos chicas de país vasco con lo que, inocentes, pensamos que un poco de lluvia, a nosotros siendo del norte, no nos iba a parar, además teníamos que ir a la estación de tren, teníamos un billete para Jaisalmer esa misma tarde noche.
La ciudad, con tanta agua, empezó a colapsar, claro que nosotros eso aún no lo sabíamos. No, nosotros estábamos bajando del fuerte a la ciudad cuando vimos unos Tuk - Tuks, le dijimos que cuanto nos cobraban por llevarnos al Hotel, en donde teníamos las cosas, y nos daban unas cifras desorbitadas, les decíamos que no, pero ellos insistían, no era tan difícilmente regatear con sol. Entonces vimos a un tractor con 3 chicos subidos que iba al centro, e hicimos lo imposible para comunicarnos con ellos y hacerles saber qué queríamos llegar al centro.... bueno esta fue la aventura.
La verdad es que en el vídeo puede parecer más divertido de lo que fue, por desgracia no pude grabar en el centro de la ciudad, en donde fue un auténtico caos, hubo momentos de histeria en los que había demasiada agua para pasar y el remolque parecía que iba a volcar, de hecho, locales que estaban en el remolque se bajaron cuando vieron algunas de las calles rebosantes de agua y, todo sea dicho, el estado del conductor, que estaba, junto con sus amigos, bastante ebrio. También hay que destacar que ver a 6 blancos subidos en aquel tractor creo que era más espectáculo para ellos de lo que lo era para nosotros la riada. Cuando entramos al centro de la ciudad, había mucha gente a los lados, y no pude evitar sentirme como el Madrid con la copa de europa recorriendo la ciudad, todo el mundo nos saludaba, nos gritaba y nos sacaba fotografías. 
Otra cosa que recuerdo bastante cuando pienso en la India es en la cantidad de medios de transportes a los que nos subimos, Coche, tren, Tuk - Tuk, Rickshaw, tractor... 
Los "Tuk - Tuks" o Autos rickshaw, que vienen siendo unos triciclos motorizados (una versión a motor del tradicional rickshaw, un carro de dos ruedas tirado por una persona). Recuerdo que había muchos y que los usábamos bastante, las ciudades de la india sulen ser muy grandes en extensión y, a excepción de Delhi, carecen de un transporte público en pleno funcionamiento, por lo que estos triciclos se convierten en la manera más común de viaje. Pero claro nosotros éramos turistas así que los precios solían ser bastante desorbitados, al final, en algún que otro viaje nos pasamos más tiempo regateando que en el propio Rickshaw.
8 Personas y un Tuk Tuk , Varanasi (foto por: Nerea Os)
Cuando entiendes como funciona acababas hasta regateando el numero de Tuk - Tuks necesarios. Dormíamos en Hostels lo que te lleva a conocer gente y juntar grupos. En la foto de arriba estábamos con 3 personas más y, tras una larga discusión, conseguimos convencer al conductor,  iríamos los 7 y él en un solo Rickshaw.
Cabe aclarar que no fue la única ocasión en la que lo logramos.
Para movernos entre ciudades el tren fue nuestro medio preferido, era barato, y si escogías una de las clases de en medio se iba cómodo, además de poder aorar el hotel si viajas por la noche. Me acuerdo mucho de ellos. Eran muy diferentes por dentro entre ellos, pero en todos ellos conocimos gente y entablamos conversación con gente muy dispar. 
A mis compañeros les molestaba bastante el tiempo de espera en la estación, en alguna ocasión esperamos más de 5 horas pero a mí me gustaba sacar fotos de la gente que llegaba o se iba en algún tren.
Pasamos una noche en el desierto, vimos las estrellas, pero no es la imagen que me viene a la cabeza cuando pienso en aquel día. No, yo recuerdo el atardecer y seguir a mis compañeros hasta la cima de una de las dunas.
Mucha gente piensa primero en las vacas de la calle, pero yo reparo en ellas bastante tarde.
En Varanasi nos encontramos con que se estaba celebrando un festival, era una peregrinación. Los susodichos peregrinos llegaban de todas partes de la india, vestidos de naranja, y formaban grandes colas por toda la ciudad para bañarse en el Ganje's, el río sagrado que atraviesa la ciudad. iban descalzos, algunos de ellos llegaban desde el sur, eran miles y miles de quilómetros sin zapatos, ninguno los llevaba.
Me acuerdo también bastante de los templos, aunque en la mayoría no pude entrar con la cámara, en alguno la colé y esta fotografía provoca que mi mente haga una rápido repaso por todos en los que he estado.
Me resulta curioso pensar que aunque visitamos mucho monumentos suelen ser lo último en lo que pienso, lo último de lo que me acuerdo cuando pienso en la India.
Nos pasamos horas viendo como ir algunos, y, aunque dependía de la ciudad en cuestión, nuestras travesía se centró en ver un montón de ellos, curioso que sean lo alto de lo que me acuerdo.

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